Diabetes
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ojos y la diabetes
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sobre la diabetes
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a la diabetes
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TU GUÍA
DE LOS OJOS Y LA DIABETES.
Diabetes:
una epidemia global
En todo
el mundo, la gente está llevando una vida menos activa en pueblos
y ciudades. La población mundial se halla en aumento y hay más
personas que viven más años. Al mismo tiempo, la gente come un
tipo de comida menos sana en cantidades mayores a las jamás
consumidas. El resultado de toda esta combinación insalubre es
que el número total de personas del mundo con diabetes está
aumentando sin control.
SEGÚN
CIFRAS DE LA OMS:
- En
1985, se calculó que había 30 millones de personas con
diabetes en todo el mundo.
- Hoy
día, hay al menos 177 millones de personas con diabetes, un
aumento de casi el séxtuplo en tan sólo 15 años.
- Si
no hacemos nada por detener la epidemia, la cifra alcanzará
los 300 millones en 25 años.
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¿Qué
es la diabetes?
La diabetes, o,
para darle su nombre completo, la diabetes mellitus, es una afección
crónica que aparece como resultado de problemas en la producción
y/o suministro de insulina por parte del organismo.
La
insulina es una hormona que fabrica el páncreas y que capacita a
las células para obtener la glucosa de la sangre y utilizarla en
la producción de energía. Cuando una persona tiene diabetes, o
bien su páncreas no produce la insulina necesaria (diabetes tipo
1), o su organismo no es capaz de utilizar de modo eficaz la
insulina que produce (diabetes tipo 2).
Por
consiguiente, las personas con diabetes no pueden procesar la
glucosa del mismo modo que las personas sin la afección. Esto
conlleva a menudo un aumento de la glucosa en sangre. Esta alta
concentración de glucosa o "alto nivel de azúcar en
sangre" se denomina hiperglucemia. Ésta puede provocar
complicaciones a corto y largo plazo, muchas de las cuales, si no
se previenen y no se tratan, pueden ser fatales, y todas ellas
tienen el potencial de reducir la calidad de vida de las personas
con diabetes y de sus familias.
Entre
los efectos a corto plazo de la diabetes se encuentran:
- La cetoacidosis
- un desorden metabólico consecuencia de los altos niveles de
azúcar y cetonas en sangre, que puede producir confusión,
malestar, sed extrema, cansancio o dificultades respiratorias.
Este efecto puede provocar un coma y, si no se trata, puede
ser fatal.
- Infecciones
recurrentes - cuando el nivel de glucosa en sangre es
alto, las defensas contra las infecciones son reducidas.
- Pérdida de
peso - el cuerpo empieza a quemar las proteínas y
las grasas en vez de glucosa.
Si no se
controla, la diabetes puede producir graves complicaciones a largo
plazo. Las más importantes son:
- Enfermedades
oculares, que pueden desembocar en ceguera.
- Nefropatía
(lesiones renales), que pueden tener como resultado un
fallo total de los riñones.
- Neuropatías
(lesiones nerviosas), que, en combinación con los problemas
de circulación sanguínea, pueden producir úlceras de las
piernas y de los pies y también gangrena, que por su parte
puede desembocar en una amputación.
- Enfermedades
cardiovasculares, que afectan al corazón y a los
vasos sanguíneos y que pueden producir complicaciones fatales
tales como la enfermedad coronaria cardíaca (que producen
infartos de miocardio) y eventos cerebrales (una causa común
de incapacidad y muerte entre las personas con diabetes).
Existen dos
tipos principales de diabetes: tipo 1 y tipo 2.
La diabetes
tipo 1, conocida
antiguamente como diabetes mellitus insulinodependiente (DMID),
puede afectar a personas de todas las edades, pero es el tipo más
común en niños y jóvenes adultos. Las personas con diabetes
tipo 1 son incapaces de producir suficiente insulina. Necesitan
inyecciones de insulina para poder controlar los niveles de
glucosa en sangre. Si las personas con diabetes tipo 1 no tienen
acceso a la insulina, mueren.
La
diabetes tipo 2,
conocida antiguamente como diabetes mellitus no
insulinodependiente (DMNID), es la más común en personas
adultas, particularmente entre aquéllas que padecen sobrepeso.
Sin embargo, como consecuencia de un aumento de la obesidad entre
los jóvenes, la diabetes tipo 2 está afectando hoy día a niños
y jóvenes adultos. Las personas con diabetes tipo 2 no siempre
necesitan inyecciones de insulina. A menudo, pueden controlar su
diabetes mediante un control dietético, perdiendo peso si fuese
necesario y haciendo ejercicio con regularidad. Además, pueden
tratarse con píldoras. La diabetes tipo 2 representa entre un 90%
y un 95% de todas las personas con diabetes en el mundo.
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Síntomas
La aparición de
diabetes tipo 1 a menudo es repentina y dramática y puede incluir
síntomas tales como:
- Micción frecuente
- Sed anormal y
sequedad de boca
- Cansancio
extremo/falta de energía
- Apetito constante
- Pérdida de peso
repentina
- Visión borrosa
- Infecciones
recurrentes
La aparición de
diabetes tipo 2 es gradual y, por lo tanto, difícil de detectar.
Sin embargo, los síntomas de la diabetes tipo 1, de un modo menos
marcado, podrían también afectar a las personas con diabetes de
tipo 2.
Algunas
personas con diabetes tipo 2 no tienen síntomas al principio, y
tan sólo son diagnosticadas varios años después de la aparición
de la afección. En aproximadamente la mitad de los casos varias
complicaciones diabéticas ya están presentes.
Aunque
la diabetes no tiene cura, hay tratamientos eficaces. Con acceso a
la medicación adecuada, buenos cuidados y un buen asesoramiento médico
en combinación con una vida sana, una persona con diabetes debería
ser capaz de llevar una vida activa y reducir el riesgo de
desarrollo de complicaciones.
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TUS
OJOS Y LA DIABETES
Muchas personas
con diabetes temen las complicaciones visuales asociadas a
laafección por encima de ninguna otra. Esto apenas resulta
sorprendente, dado el impacto personal y social de la ceguera.
La
enfermedad del ojo, o retinopatía, es la causa principal de
ceguera y deficiencias visuales entre los adultos de las
sociedades desarrolladas. Aproximadamente, el 2% de todas las
personas que han tenido diabetes durante 15 años se queda ciego,
mientras que un 10% desarrolla graves deficiencias visuales.
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¿Cómo
funciona el ojo?
El ojo funciona
de un modo parecido a una cámara. La luz entra a través de la córnea,
pasa a través de la pupila, y avanza a través
del cristalino, que finalmente enfoca los rayos
de luz y produce imágenes claras y definidas sobre la retina,
que se encuentra en la parte posterior del ojo. La retina funciona
como la película de la cámara. La luz es captada por unas células
especiales de la retina, y la información (la "foto")
es enviada al cerebro a través del nervio
óptico, en la parte posterior del ojo.
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Las
complicaciones oculares asociadas a la diabetes.
Las
complicaciones del ojo asociadas a la diabetes son comunes, y, si
no se tratan, desembocan en el deterioro de la visión y,
finalmente, en ceguera.
Los
principales problemas oculares asociados a la diabetes son:
- Retinopatía diabética
- Edema macular
- Cataratas
El patrón de la
retinopatía que desarrollan las personas con diabetes es
exclusivo de la diabetes. Las cataratas se dan en personas sin
diabetes pero son mucho más comunes si la diabetes también está
presente.
En
teoría es difícil detectar una enfermedad ocular, ya que los síntomas
no siempre son obvios para el paciente hasta que se hallan muy
avanzados.
Sin embargo, todos son tratables si se detectan en una etapa
temprana y la mayoría tiene la posibilidad de prevenirse.
Actúa
antes de notar algún problema. Revísate los ojos con
regularidad. De este modo, puedes ayudar a prevenir el desarrollo
de problemas oculares.
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Retinopatía
diabética.
Tanto la
diabetes tipo 1 como la de tipo 2 pueden producir lesiones en los
pequeños vasos sanguíneos que suministran sangre a la retina.
Los pequeños vasos sanguíneos de la retina pueden sufrir
lesiones producidas por el alto nivel de azúcar en sangre y la
hipertensión. Cuando estos vasos sanguíneos se lesionan, pueden
formarse pequeñas ampollas (microaneurismas). Éstas pueden
explotar y derramar sangre en la retina. Los vasos sanguíneos dañados
pueden también sangrar o derramar fluidos, lo que en consecuencia
provoca la inflamación de la retina y el depósito de materiales
transportados por la sangre. Estos depósitos se conocen como
exudados. En este punto, la persona podría ser completamente
inconsciente de que tiene retinopatía y podría no haber ningún
deterioro perceptible de la visión del sujeto. Esta etapa se
conoce como retinopatía no proliferativa o retinopatía
de fondo.
En
una etapa más avanzada de la complicación, denominada retinopatía
proliferativa, la retina intenta formar nuevos vasos
sanguíneos para reemplazar los dañados con el fin de obtener el
oxígeno y la nutrición que necesita para funcionar
adecuadamente. Sin embargo, estos nuevos vasos sanguíneos son muy
débiles y tienen aún más probabilidades de sangrar o derramar
fluido sobre la superficie de la retina sin previo aviso. Pueden
sangrar hacia una parte del ojo denominada cuerpo vítreo (ésta
es la sustancia que se aloja en la cavidad posterior del ojo). Si
esto sucede, la visión puede deteriorarse gravemente.
Si
se desarrolla tejido cicatrizado como respuesta al crecimiento de
nuevos vasos sanguíneos y del consiguiente sangrado, se puede
producir un desprendimiento de la retina, que desembocará en
ceguera.
- La
retinopatía diabética no proliferativa es la forma más común
de lesión de los vasos sanguíneos del ojo que produce la
diabetes. Representa aproximadamente un 80% de todos los
casos.
- Aunque
la retinopatía diabética no proliferativa raramente provoca
una ceguera total, de un 5 a un 20% de los pacientes se queda
técnicamente ciego en un período de cinco años. Esto sucede
porque la retina se inflama y no se trata, y porque las
lesiones de los vasos sanguíneos se extienden.
- Casi
una de cada cinco personas con diabetes tipo 2 tiene un grado
importante de retinopatía cuando se le diagnostica diabetes.
- El
embarazo puede acelerar el desarrollo de retinopatías. Las
mujeres con diabetes requieren exámenes oculares periódicos.
Factores de riesgo
Tanto el alto
nivel de azúcar en sangre como la hipertensión pueden contribuir
a dañar los pequeños vasos sanguíneos que suministran sangre a
la retina.
Señales
y síntomas
A menudo, no hay síntomas durante las primeras etapas de la
retinopatía diabética. La visión podría aparentar no haber
sufrido cambios hasta que la enfermedad se agrave.
Tarde
o temprano, la visión de una persona con retinopatía diabética
podría volverse borrosa o bloquearse por completo. Sin embargo,
incluso en los casos más avanzados la enfermedad podría
progresar sin síntomas durante mucho tiempo, por lo que los exámenes
oculares periódicos resultan fundamentales para las personas con
diabetes.
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Edema
macular.
La mácula es el
área central de la retina. Es responsable de toda la visión
definida, la cual permite ver los detalles cuando ves la televisión
o estás leyendo, por ejemplo. Cuando alguno de los pequeños
vasos sanguíneos de la retina se bloquea, los de alrededor se
dilatan para compensar. Los vasos dilatados a menudo pierden líquido
y el fluido se acumula en la mácula, lo que a su vez provoca una
inflamación de la mácula y una interrupción de su
funcionamiento.
Señales
y síntomas
A veces el edema macular puede darse sin pérdida de visión, pero
a menudo la persona es consciente de un deterioro de su visión,
que se percibe mediante visión borrosa, distorsión o dificultad
de visión nocturna. La maculopatía puede producir ceguera y es más
común entre las personas con diabetes tipo 2.
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Cataratas.
Las cataratas
tienen lugar cuando el cristalino se nubla. El cristalino está
formado principalmente por agua y proteínas. A veces parte de la
proteína forma grumos. Esto puede comenzar a formar un tipo de
película gris blanquecina que cubre pequeñas áreas del
cristalino y obstruye el paso de la luz. Ya que impide que parte
de la luz llegue a la retina, altera la visión y produce ceguera.
Las
cataratas tienden a darse en personas de más de 50 años de edad,
pero pueden tener lugar a una edad más temprana y avanzar más rápidamente
en las personas con diabetes.
Señales y síntomas
Entre las señales y síntomas de cataratas se encuentran:
- Visión borrosa o
difusa
- Visión nocturna
precaria
- halos alrededor de
las luces
- Sensibilidad a la luz
y al brillo
- Necesidad de una luz
más potente para leer y realizar otras actividades
- Cambios frecuentes de
graduación de las gafas
Las cataratas
pueden desarrollarse en un ojo o en ambos, y podría afectar o no
a la totalidad del cristalino. A menudo, las cataratas se
desarrollan lentamente y son indoloras. Como resultado, podrías
no ser consciente de la pérdida gradual de visión.
Factores
de riesgo
No se sabe con certeza qué provoca las cataratas, pero sabemos
que existe una conexión entre las cataratas y los cambios en la
composición química del cristalino que se produce con la edad.
Es natural que cualquier persona de más de 65 años tenga un
grado de opacidad en la vista. Esta opacidad podría o no
desembocar en ceguera o en deficiencia visual grave. Aún así, la
edad por sí sola no explica el desarrollo de todas las cataratas.
En algunas personas, las cataratas podrían estar presentes en el
momento de nacer.
Otros
factores de riesgo incluyen:
- Diabetes
- Historial familiar de
cataratas
- Lesiones oculares
previas
- Consumo excesivo de
alcohol
- Exposición excesiva
a la luz solar
- Tabaquismo
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¿Pueden
tratarse las complicaciones diabéticas del ojo?
Existen
tratamientos, y merece la pena averiguar qué hay disponible en tu
país. Sin embargo, mientras que el tratamiento normalmente puede
evitar que se deteriore tu visión, en la mayoría de los casos no
puede restaurar la visión que ya se ha perdido. Por esto es tan
importante realizar revisiones periódicas de la vista.
La
cirugía láser
puede utilizarse para tratar la mayoría de las complicaciones
oculares diabéticas. En el caso de retinopatía diabética, un
fuerte rayo de luz se dirige a la retina para encoger los vasos
anormales. En los Estados Unidos, se ha demostrado que la cirugía
láser puede reducir el riesgo de pérdida grave de visión por
retinopatía diabética en un 60%.
En
el caso del edema macular, el rayo láser se utiliza para sellar
los vasos sanguíneos que gotean y evitar que causen más
lesiones. Con el tiempo, el efecto de la cirugía láser podría
desaparecer. Sin embargo el tratamiento láser es altamente
eficaz. También es económicamente eficaz, particularmente para
los pacientes más jóvenes, en los que se salvan muchos años de
visión.
La
cirugía
se utiliza principalmente para tratar las cataratas y la retinopatía
avanzada. En el caso de las cataratas, el oculista extirpará la
parte del cristalino que está opacificada y, en la mayoría de
los casos, lo reemplazará con una lente transparente de plástico.
Las operaciones de cataratas tienen un gran éxito en la
recuperación de la vista.
En
casos avanzados de retinopatía diabética, podría realizarse una
vitrectomía. Ésta consiste en una compleja microcirugía en la
cual se extrae el humor vítreo que se encuentra empapado en
sangre.
Los
científicos siguen trabajando en pro de una mejor comprensión de
las complicaciones diabéticas oculares, y en el horizonte se
vislumbran nuevas opciones de tratamiento. Mientras tanto, la
detección temprana de las enfermedades oculares y las visitas
regulares a un oculista preparado en combinación con un buen
control del azúcar en sangre y de la tensión son los objetivos
principales para un tratamiento eficaz de las personas con
diabetes.
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