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El Reto de Hellen Keller

Por PDG Tony Pérez Lázarus (Costa Rica)
Presidente de CIRCLE 2001 - 2002.

Sergio Valdivia y Tony Pérez en Costa Rica. Para una ampliación, clica en la foto.

 


 

Hellen Keller pronunció un célebre discurso el 30 de junio de 1925 en la Convención Internacional de Lions International de Cedar Point, Ohio, Estados Unidos.

Lions International se había fundado en 1917 gracias a la brillante concepción de Melvin Jones, luego pasaron años importantes y decisiones en los que progresivamente la Organización se iba solidificando. En 1920 se convierte en Asociación Internacional con el ingreso del Club de Leones de Windsor, Canadá. Sin embargo pareciera que hacía falta un buen estímulo y motivación para darle una identidad a Lions, algo por lo cual fuéramos reconocidos de inmediato, a cualquier nivel.

Hellen Keller Adams nació en 1880 y falleció en 1968. Fue una Trabajadora Social, escritora y conferencista, siempre con la ayuda de su maestra, Anne Sullivan. Ella logró superar la pérdida de la vista y el habla, causados por una deficiencia a temprana edad. Pero su gran fortaleza de espíritu hizo que llegara a dominar varios idiomas y ofrecer conferencias a lo largo y ancho del planeta. Escribió varios libros que incluyen: "La Historia de Mi Vida" (1902), "La Vida del Mundo" en 1908 y "La Puerta Abierta en 1957.

Pero regresemos al gran momento en que ella toma el podium principal de esa Convención de 1925, pararse frente a centenares de hombres que vivían el Leonismo incipiente, tan solo 8 años, y que hacían servicio a su estilo. Ella llevaba en su corazón un mensaje profundo que Dios le había escrito.

Tuvo toda la seguridad que se estaba dirigiendo al grupo correcto, al grupo que se impactaría por siempre con sus palabras. Comenzó ese discurso diciendo: "Queridos Leones y Damas: Estoy segura que ustedes han escuchado la leyenda que representa oportunidad, cuando una caprichosa mujer tocaba en cada puerta que encontraba, y si la misma no se abría de inmediato, ella rápidamente la dejaba pasar, para nunca retornar. Y así debería ser. Las Damas amorosas, no esperan, hay que salir presurosos, de inmediato y en seguida a buscarlas.

En el segundo párrafo Keller fue directa: "Yo soy su oportunidad. Estoy tocando a su puerta. Yo quiero ser adoptada. La leyenda no señala qué debemos hacer cuando varias bellas oportunidades se presentan a la vez y a la misma puerta. Me imagino que tienen que escoger a la que más les gusta. Yo espero que ustedes me adopten. Yo soy la más joven aquí y lo que yo les ofrezco está lleno de espléndidas oportunidades para el servicio." 

Compañeros: Los que han leído hasta aquí, se imaginan lo que deben de haber sentido los que estaban allí presentes, al ver a una mujer de este calibre, lanzar una petición de este tipo, un reto ante el cual había que tomar una decisión de inmediato, porque no se puede dejar que una Dama tan amorosa se nos vaya con tan importante oportunidad. 

El tercer párrafo es muy ilustrativo porque apunta a algo que no es muy conocido. La preocupación por el ciego no era histórica. Siempre se sabía que existían, pero se les veía como personas con incapacidades y hasta cierto punto, un estorbo. En esta parte Keller relata: "La Fundación Americana para el Ciego tiene tan solo 4 años de haberse fundado. Nació por la imperativa necesidad de ayudar al ciego, y se solicitó su creación a pedido de los mismos invidentes. Es nacional e internacional en su enfoque e importancia. Representa el mejor y mayor pensamiento sobre este tema que se haya alcanzado hasta el momento. Su objetivo es hacer que las vidas del invidente sea útil en donde quiera que esté, al incrementar su valor económico y darle el disfrute de una actividad normal."

En el cuarto párrafo Hellen Keller va al grano en su mensaje. Llega al sentimiento del humano que lo tiene todo pero..., ella agrega "Traten de imaginar cómo se sentirían ustedes si de repente se vuelvan invidentes hoy. Retrátese banboleándose inciertamente al medio día al igual que en la noche, su trabajo, su independencia, se han ido. En ese mundo oscuro no estarían satisfechos si no es que un amigo lo toma por la mano y le diga "ven conmigo y te enseñare a hacer muchas de las cosas que estabas acostumbrado a hacer cuando podías ver".

En el quinto párrafo, ya una vez establecido que el papel debe ser de comprensión y ayuda hacia estas personas. Esta gran mujer apunta: " Ustedes han escuchado cómo por medio de una pequeña palabra llevada por los dedos de otro, un rayo de luz de otro ser tocó la oscuridad de mi mente y yo pude encontrarme, encontrar el mundo y encontrar a Dios. Todo ello porque mi maestra aprendió a través mío y logró atravesar la oscuridad, prisión silenciosa que me atrapaba y que ahora puedo trabajar por mí misma y para otros. Es el cuidado por alguien lo que debemos valorar más que el dinero. El regalo sin simpatía e interés del que lo ofrece, es vacío. Si ustedes se preocupan, si podemos hacer que la gente de este gran país se preocupe por
los invidentes, en efecto que triunfen sobre la ceguera.

Hellen Keller aquí estaba diciendo que nuestro papel de Leones no debe de ser pasivo, debemos proyectarnos a nuestros semejantes, debemos preocuparnos. Algo tan difícil de dimensionar por muchos en la humanidad.

El último párrafo de su discurso es probablemente el más conocido por los Leones actuales. Es el párrafo del reto que definió el compromiso de una vez por todas de una de las misiones primordiales del leonismo, la lucha por la ceguera, y que hoy en día forma parte de compromisos internacionales como Sight First, Lions in Sight, los Bancos de Córneas, Clínicas Oftalmológicas, etc., que nos identifican. "La oportunidad que les ofrezco hoy, es ésta: Ayudar y patrocinar el trabajo de la Fundación Americana para el ciego. ayúdenme a que llegue el día en que no haya ceguera preventiva, ningún sordo, niño ciego sin enseñanza, ningún hombre o mujer ciega sin asistencia. Apelo ante ustedes Leones, ustedes que cuentan con la vista, su oído, ustedes que son fuertes y valientes y generosos. Constitúyanse de ahora en adelante en Caballeros de la Ceguera en esta cruzada contra la oscuridad". Muchas gracias.

La audiencia privilegiada de ese día en la Convención de Cedar Point, Ohio, había quedado impactada con el mensaje directo de esta singular mujer. Desde ese día, amigo León que me lee, quedó sellado el compromiso de Lions International alrededor del planeta, de luchar contra la ceguera. Muchos Leones desconocen estos pasajes. Si te parecen interesantes, divúlgalos entre los miembros de tu Club. Escriban un resumen en vuestro boletín hacia la comunidad mundial para que sepan que hoy más que nunca hemos mantenido bien en alto el Reto de Hellen Keller.

Breve reseña biográfica.
Preparada por León Sergio Valdivia

HELLEN ADAMS KELLER (Tuscumbia / Alabama - 1880, Washington - 1968)

Hellen Keller nació el 27 de junio de 1880 en Tuscumbia, pequeña población situada casi en la esquina noroccidental del estado de Alabama, a orillas del lago Wilson, cerca de los límites con el estado de Tennessee, al norte, y con el de Mississippi, al oeste.

A los 19 meses de edad, a causa de un fuerte sarampión, quedó ciega y sorda y, al poco tiempo, muda.

Afortunadamente Helen no se desanimaba fácilmente. Pronto comenzó a explorar (descubrir) el mundo usando sus otros sentidos. Le seguía a su madre cuando se movía, sujetándose sobre su ropa. Tocaba y olía todas las cosas que estaban alrededor de ella y sentía las manos de otras personas para "ver" lo que estaban haciendo e imitaba (copiaba) sus movimientos. Era capaz de hacer algunos trabajos por sí misma de forma rápida, como ordeñar las vacas o dar forma con sus manos a la masa. Helen aprendía y reconocía a las personas palpando sus caras y sus ropas. También podía decir en qué lugar del jardín se encontraba olfateando (oliendo) las diferentes plantas y pisando con sus pies sobre la hierba. 

Cuando tenía siete años de edad inventó 60 signos diferentes que le servían para comunicarse con su familia. Si ella quería pan, por ejemplo, cortaba disimuladamente un trozo y untaba con mantequilla. Si deseaba un helado se cubría con trapos sobre sus brazos y lo rompía a pedazos. 

Helen era única, extremadamente inteligente y muy sensible. Ella misma era capaz de moverse con sus sentidos en un mundo que le era extraño y confuso, pero tenía sus propias dificultades. A sus cinco años de edad Helen comenzó a darse cuenta que era diferente a las demás personas. Se daba cuenta de que su familia no usaba los signos como ella lo hacía sino que se comunicaba con su boca. A veces se colocaba entre dos personas y les tocaba sus labios. No podía entender lo que estaban diciendo y no era capaz de transmitir sonidos para querer decir algo con significado. Quería hablar pero siempre que lo intentaba no se le entendía. Entonces se enfadaba pegándose golpes contra la pared de su habitación, pegando patadas y llorando con frustración. 

Con el tiempo, cuando iba haciéndose mayor su frustración aumentaba y su rabia iba a peor. Se convirtió en una persona salvaje y revoltosa. Si no conseguía lo que deseaba se ponía muy agresiva hasta que su familia le daba lo que ella pedía. Sus travesuras favoritas eran tirar la comida de los platos de otras personas y romper objetos frágiles tirándolos al suelo. Una vez le encerró a su madre en una despensa (un cuarto donde se guarda comida). Esta situación hizo que se viera claramente la necesidad de hacer algo. Justamente, antes de cumplir siete años, la familia contrató a una tutora privada. 

A los seis años, los padres de Hellen Keller consultaron con el Dr. Alexander Graham Bell (Edimburgo, 1847 - Baddeck, 1922); en efecto, el conocido inventor, entre otras muchas cosas, del teléfono y profundamente preocupado, en la docencia y en la investigación, por el problema de la sordera y sus consecuencias. El Dr. Bell les aconsejó recurrir a Anne Mansfield Sullivan, joven de 20 años recientemente graduada en Instituto Perkins para ciegos, de Boston, para la educación de su hija Hellen.

Anne Sullivan venía de un ambiente pobre. Ella perdió la visión cuando tenía cinco años y fue abandonada en una casa muy pobre donde su familia se deshizo (se fueron marchando cada uno por su lado). Tuvo la suerte de haber encontrado un lugar donde fue bien acogida, el Colegio Perkins para Ciegos en Boston. En el colegio le llamaban "fiera" por su aspecto de cabezona y por su mala actitud. Afortunadamente el director se dio cuenta de que podía aprender a comportarse y ser una de las alumnas más inteligentes. Después de varios años, y tras dos operaciones que tuvo éxito recuperó su visión, además se graduó obteniendo un título de honor. Para el director de la escuela estaba claro que Anne Sullivan era la persona adecuada para educar a Hellen Keller. 

Anne pronto se dio cuenta de por qué Hellen tenía tantas rabietas (actitudes de enfado). Ella sabía que si podía enseñarle a comunicarse, Hellen llegaría a ser una persona diferente. Antes de comenzar a educar a esta niña tan salvaje, tenía que controlarla. Cuando Anne intentaba evitar que Hellen hiciese algo que no le gustaba, Hellen daba patadas, gritaba y mordía. Anne conseguía vencer las batallas (peleas) utilizando su fuerza y mucha paciencia. 

El siguiente paso dado fue la decisión de enseñar a Hellen el alfabeto manual. Es una lengua de signos en la que cada letra es signada en contacto con la mano de la persona sordo ciega de manera que pueda sentir la forma del signo y su significado. Cada letra tiene un signo separado. Esto significa que las palabras y las frases pueden ser deletreadas. También permite que se puedan expresar las ideas más abstractas. Anne le ponía en contacto con el agua y le deletreaba la palabra A G U A, haciéndolo repetidas veces, hasta que Hellen empezaba a darse cuenta que cada letra que deletreaba representaba el significado del agua. Esta experiencia le ayudó a darse cuenta que cada cosa que había en el mundo tenía un nombre. Así comenzó a animarse y cada cosa que encontraba la cogía y preguntaba a Anne cómo se llamaba. 

Anne continuó enseñándola durante los años siguientes. Le hablaba sobre todas las cosas que ocurrían a su alrededor. Deletreaba todas las cosas en la mano usando frases completas más que simples palabras. Trabajando de esta manera, Anne iba preparando a su alumna Hellen, con nuevas palabras e ideas que necesitaría para poder prepararla para enseñarle a hablar. 

Las dos solían pasear juntas por el campo hablando sobre las ideas que surgían de la mente de Hellen. De este modo Anne consiguió mantener la atención y el interés de Hellen a aprender cosas cada vez más interesantes. También hizo que participase en nuevos y atractivos hobbies como navegar en una barca, saltar desde un tobogán, etc.

Como resultado de todo este trabajo, Hellen llego a ser más civilizada y amable, y pronto aprendió a leer y escribir en braille. También aprendió a leer de los labios de las personas tocándoles con sus dedos y sintiendo el movimiento y las vibraciones. Este método se llama Tadoma y es una habilidad que muy pocas personas pueden llegar a desarrollar. También aprendió a hablar, el mayor logro (desarrollo) de alguien que no podía oír absolutamente nada. 

Anne decidió que Hellen aprendiese más cosas que necesitaría para poder ir a un colegio. En 1888 las dos fueron al Instituto Perkins para Sordos en Boston. Allí Anne continuó enseñando a Hellen pero con materiales y textos que había en la escuela. En 1894 fueron a la Escuela Wright - Humason para Ciegos en Nueva York. Anne continuó con Hellen enseñándole distintas lecciones y actuando como su intérprete. Ella interpretaba en las manos de Hellen lo que los profesores decían en clase, y transcribía en los libros utilizando el sistema braille. 

Más tarde trabajó en la Comisión de Ciegos de Massachusetts y dio conferencias por todo el mundo. Llegó a dominar varios idiomas, aprendió a leer en diferentes sistemas para ciegos y publicó, entre otros libros: Historia de mi vida (1903), El mundo en que vivo (1908), Salir de la oscuridad (1913), Mis años posteriores (1930), Tengamos fe (1940), Maestra Ana Sullivan Macy (1955) y La puerta abierta (1957).

Sobre su vida se hizo una película -Lo inconquistable (1954)- y se escribió una obra de teatro -El milagro de Ana Sullivan (1960)- adaptada para el cine por William Gibson y galardonada, en 1962, con el Oscar a la mejor actriz (Anna Bancroft) y a la mejor actriz secundaria (Patty Duke).

Hellen Keller está enterrada en la Catedral de San Pedro y San Pablo, de Washington.

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